Te contaremos la historia de Jeannette, quien llegó a la Parroquia San Vicente Pallotti en enero de este año buscando liberación luego de haber sido afectada por una brujería en el año 2009. Este hermoso testimonio nos recuerda que Dios puede permitir tales pruebas para acercarnos a Él de todo corazón. Una historia que vale mucho la pena ser contada…

Foto: Jeannette durante su estadía en la parroquia.

LAS HERIDAS DEL PASADO

   Colombiana de nacimiento pero residente en New Jersey, Estados Unidos, desde hace mucho tiempo, lleva en su sangre, en el acento y en su corazón el espíritu latino. Desde su infancia, sufrió un doloroso abuso, una experiencia que lamentablemente muchas mujeres enfrentan en silencio debido al miedo o la vergüenza… ella misma afirma que «las secuelas de un abuso cuando era pequeñita tuvo mucho que ver con mi baja autoestima». 

  La juventud de Jeannette se vio marcada por un matrimonio apresurado, ya que había quedado embarazada y pensaba que era lo correcto para cumplir su sueño de tener una familia. A pesar de que sus padres no apoyaban su decisión, el matrimonio se efectuó casi a escondidas. Con el paso del tiempo, sufrió enormemente las consecuencias de su abrupta decisión: padeció una relación marcada por la infidelidad y la violencia doméstica durante 27 largos años, llegando incluso a temer por su propia vida. 

Foto: Jeannette junto a sus tres hijos.

AÑO 2009

    La vida de Jeannette transcurría de manera rutinaria: asistía a Misa todos los domingos y participaba activamente en un grupo carismático. «Al ser tan rutinaria siento en mi corazón que Dios permitió que esto sucediera para que yo despertase, para que tocando lo más profundo de mi ser lo buscase de todo corazón de una manera más profunda, de una manera genuina y con una entrega total. Creo que al caer en una rutina no me daba cuenta que había mucho que aprender, mucho… y hoy día puedo decir que con mi testimonio mis tres hijos se van a convertir de corazón, pues es la promesa de Dios y así lo creo también».

    Durante ese año, el esposo de Jeannette le era infiel con una mujer obsesionada con él, quien constantemente le pedía tener hijos y quedarse con la casa matrimonial. Esta mujer empezó a llamar a Jeannette, insultándola y cortándole el teléfono. Jeannette, trabajando en la municipalidad, logró ubicar su paradero y descubrió que era una compañera de trabajo de su esposo. La mujer lo amenazó con hacerle brujería si no le daba un hijo. Ante la incredulidad, él le respondió: «Haga lo que quiera». Con la excusa de vender la casa, su esposo permitió que esta mujer y unas amigas ingresaran a su hogar para mostrársela, entonces fue alli donde dejaron elementos para realizar una brujería; además, le enviaron a Jeannette comida espiritualmente contaminada en varias ocasiones a través de él.

TIEMPO DE MISERICORDIA

      Así fue que comenzaron años de lucha contra la depresión, nerviosismo incontrolable, trastornos de ansiedad y pérdida de peso, además de enfrentar enfermedades como infección vaginal que culminó en el virus del papiloma humano. Un verdadero infierno…

      Poco a poco, Jeannette comenzó a entregarse más a la oración, rezando el Santo Rosario con todo su corazón y buscando a Dios en los sacramentos. Se esforzó por hacer confesiones sinceras, participando con mayor frecuencia de la Santa Misa que la llevó, como ella misma manifestó, a «perseverar en el estado de gracia». Empezó así su proceso de conversión a Dios, y la paz ingresaba a su vida en la medida que ella se iba entregando más a la fe. La Santísima Virgen la fue paulatinamente acercando a la Obra de amor en Argentina mediante un grupo llamado «A través de los ojos de María», al cual manifiesta un sincero agradecimiento ya que gracias a ellos pudo avanzar en el conocimiento del amor de Jesús.

Foto: Jeannette durante su visita a la tumba de beata Crescencia Pérez en Argentina.

    «Todo esto me ayudó a hacerme más fuerte…más sabia, y a buscar a nuestro creador con más fuerza», comentó. Y agregó: «Dios hace milagros y el perdón libera mucho». Hoy a los 56 años recién cumplidos mantiene una muy buena relación con su ex marido y así da ejemplo a sus hijos del poder que tiene aprender a perdonar. La gran bendición no tardo en llegar…«La vida de oración ayudó mucho a debilitar esta brujería y cuando participé en Argentina de la Misa de sanación y liberación, el pasado 7 de febrero, fui liberada completamente. Ahora me siento muy feliz, no tengo ese nerviosismo que me perseguía a cada hora.» Concluyó su testimonio dando gracias a Dios, glorificándolo por todo lo permitido para su bien… «El respondió a mi llamado y me salvó la vida».

¡Gracias Jeannette por contarnos tu hermosa historia!. San Vicente Pallotti es tu casa… ¡te esperamos de  vuelta!. ¡¡Dios y la Santísima Virgen te bendigan!!

Foto: De vuelta en EE.UU.